miércoles, 31 de marzo de 2010

De descansos más que esperados

Y sí, después de varios meses de mucho trabajo, esta semana de vacaciones ha sido una especie de bendición. Ya hacía falta relajarse y disfrutar de días sin estrés ni obligaciones.
Y del calorcito de Morelos, ahora mismo con 37ºC que ya quisiera todos los días.
Porque, aunque parezca una locura, prefiero mil veces, sin duda alguna, un día caluroso a sentir que se me congela el cerebro del frío en invierno. Así que, por mi parte, bienvenido el cambio de estación.
Y sin más que hacer que apapachar a mi Lobo, a los Lobeznos, y a Byron, por acá nos seguimos leyendo.
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domingo, 28 de febrero de 2010

De Iron Maiden, a un año de su concierto en México

Este es mi boleto del concierto de Iron Maiden en el Foro Sol 

Ray, Rubén, Steffi y yo, en el Foro Sol

Steffi, Rubén, y Lobo a mi derecha, en el Foro Sol

Hoy se cumple un año del concierto de Iron Maiden en el Foro Sol, y todavía lo siento como si hubiera sido ayer. La emoción sigue, cada vez que vuelvo a escuchar las rolas que tocaron, cada vez que Steffi y yo platicamos del concierto, cada vez que vemos Flight 666 y recordamos ese 28 de febrero de 2009, cuando por fin, después de años de espera, estuvimos frente a frente con nuestra banda favorita.
Es mucho lo que podría decir de Iron Maiden... sin embargo, todo se reduce a algo muy simple: para mí no hay banda más grande que ésta. Por las magistrales guitarras gemelas (y desde Janick, no dos sino tres), por el bajo virtuoso, por la potente batería, por la voz poderosa, por las composiciones épicas, por la versatilidad, por la fidelidad a su música y a sus fans, por la alegría y la energía que nos regalan en cada concierto, en cada entrevista. Por eso Iron Maiden es, y seguirá siendo grande. Y por eso es, y seguirá siendo mi banda favorita.
A un año del concierto del Foro Sol, todavía vibro al escuchar el discurso de Churchill, seguido de las primeras notas de Aces High. Y es como volver a vivirlo.
Gracias, Iron Maiden, por esa experiencia, que sigue viva aun a la distancia.
Y como es costumbre: Up The Irons!!!
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sábado, 27 de febrero de 2010

De Renata

 
Renata Vega Carrillo

Renata, llegando a casa

Dany, con su hermanita

Ayer, a las 10:45 de la mañana, nació Renata, mi sobrina. 
Pesó 3.900 kg y midió 52 cm.
Y está preciosa...
Adriana y Joel están súper felices con la llegada de la pequeña, después de haberla esperado con tanta ilusión.
Y Dany, su hermana mayor está que no cabe de orgullo. Lo primero que me dijo ayer fue: Mi hermana está hermosa, ¿verdad?
Y sí, ni que decir, ¡hermosa!
Un beso a los papás, a la hermana, y por supuesto, a la abuela.
Y por acá nos seguimos viendo.
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jueves, 28 de enero de 2010

De mi abue

Mi abuela, el día de su boda

Hoy hace diecisiete años que murió mi abuela, justo diez días después del cumpleaños de su bisnieto mayor.
Qué decir... que todos mis recuerdos de infancia están llenos de ella.
Que aun ahora, después de tantos años no pasa un día sin que se haga presente en alguna plática, en algún pensamiento.
Que no pude tener mejor abuela, dividiendo su tiempo entre su familia y la mía, siempre pendiente de nosotros, desde temprano hasta ya entrada la noche.
Que la extraño, pues...
Un beso a donde quiera que esté.
Y todo mi amor.
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lunes, 18 de enero de 2010

De mayorías de edad


Ray y yo, en la víspera de Navidad


Ray y Steffi, en Año Nuevo

 
Ray e Itzel, jugando bolos

El invierno siempre ha sido mi estación menos favorita, por decir lo menos. El frío y yo simplemente no nos llevamos. Odio vestirme con capas y capas de ropa, tener las manos y los pies helados todo el tiempo, y sobre todo, sentir que no puedo ni pensar, como si el cerebro se me congelara. Si a esto le sumamos el disgusto que me provocan las celebraciones decembrinas, creo que es más que obvio que la paso mal esta temporada.
Hay sólo una cosa que salva estas fechas: el cumpleaños de mi hijo, Ray.
Este 18 de enero, Ray cumple dieciocho años. Para todas las de la ley, es considerado un ciudadano con deberes y obligaciones, con derecho a votar y ser votado; se convierte en adulto, pues.
Para mí la cosa no es tan sencilla. Físicamente parece un adulto. Cuando platicamos sobre el futuro —qué quiere estudiar, cómo le va con la novia, cómo se ve en unos años—, sus ideas son bastante maduras y centradas. Sabe qué quiere y cómo lograrlo. Lo escucho y pienso, ¿en qué momento creció tanto?, no sólo en estatura, sino en actitudes, en sentimientos. Y luego, a los cinco minutos se pone a jugar con Steffi (a molestarla, diría ella), y parece otra vez un chiquillo de siete años dándole lata a su hermana. Y me digo, ahí está, es ese mismo niño que me traía de un lado a otro, entre clases de tae kwon do y entrenamientos de futbol, que me hacía disfrazarlo de John Smith con todo y espada, que amaba los picnics en la sala de la casa, con el mantel de cuadros sobre la alfombra, que podía ver El Rey León una y otra vez, sin cansarse, y que le cantaba todas las canciones de Cri Cri a su hermana. En esos momentos Ray es mi niño travieso y los dieciocho años no significan nada porque su mirada sigue siendo inocente y tierna.
Pero la realidad se impone. Ya no es un chiquillo al que le planean la vida. Tiene compromisos y responsabilidades que cumplir. Se vuelve cada vez más independiente (aunque no tanto como él quisiera, ¿verdad, Ray?) y toma sus propias decisiones. Y está bien porque él está bien. Ha aprendido a enfrentar y superar los problemas cotidianos (y los no tanto), y es un muchacho cariñoso, alegre y amable. Creo que como mamá, no puedo pedir más.
¡Felicidades, Ray!

jueves, 3 de diciembre de 2009

De gatos pianistas


Otra más de gatos.
Ya lo había posteado el buen Lonjho en su famoso Miércoles de Gatiza, pero no pude evitar volárselo.
Todavía estoy emocionada.
Y acá seguimos.
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miércoles, 2 de diciembre de 2009

De gatos


¡Me encantó!
Sobre todo por el parecido con Byron.
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lunes, 30 de noviembre de 2009

De asuntos pendientes

Y después de varias semanas de batallar con una gripe bastante severa, aún quedan algunas molestias que me han mantenido ausente de estas latitudes virtuales.
Queda pendiente la reseña del concierto de AC/DC, entre otras cosas, y créanme, hay mucho que comentar.
Por lo pronto, sólo espero sentirme un poco mejor para estar de regreso por acá.
Gracias por las visitas, a pesar de la casi nula actividad.
Y por acá nos seguimos viendo.
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viernes, 30 de octubre de 2009

De Judas Priest, a un año de su concierto en Puebla


Este es mi boleto del concierto de Judas Priest en Puebla

 
Judas Priest durante su gira Priest Feast Tour 2008

El 30 de octubre de 2008, con mi chamarra de cuero y estoperoles, acompañada de la familia Lobuna, me tocó ser parte del concierto de Judas Priest en Puebla. A un año de aquella noche no puedo mas que pensar que a partir de ese concierto, otros tantos se sucedieron en cascada a lo largo de 2009, con dos más pendientes para este mes.
Judas Priest es, desde 1982, referencia obligada en mi soundtrack de vida. Rolas como Breaking the Law, Living After Midnight y You've Got Another Thing Coming, se convirtieron en favoritas. La potente música de guitarras gemelas, acompañando la voz única de Rob Halford me acompañaron durante la adolescencia, volviendo loca a la familia entera (salvo a Rubén, mi hermano, también adorador de la banda), que no se cansaba de pedir que le bajáramos al volumen o nos atuviéramos a las consecuencias. Pero Rubén y yo jamás hicimos caso. El heavy metal debe escucharse así, a todo volumen; es parte de su magia.
Rubén tuvo la suerte, unos años más tarde, de ser parte de una banda local que tocaba algunas rolas de Priest. Todavía hoy, después de 23 años, escucho Living After Midnight y recuerdo los ensayos en casa de David, montando las rolas para alguna tocada.
Sobra decir que el tiempo pasa. Rubén y yo crecimos, nos mudamos de ciudad, hicimos nuestras vidas. La música de Judas Priest evolucionó, hubo cambios de alineación: le dimos la bienvenida a Scott Travis en la batería, despedimos y recibimos de nuevo a Rob Halford, y un buen día, nos encontramos con la noticia de que la banda vendría a Puebla. Mi hija Steffi, que por aquel entonces empezaba a acercarse al heavy metal, fue quien nos avisó del concierto y quien, de cierto modo, nos animó a comprar los boletos.
La noche del 30 de octubre era fría, pero dentro del Auditorio Siglo XXI, lo único que se sentía era la energía a punto de desbordarse, esperando a que los dioses del metal aparecieran en escena. Y cuando por fin lo hicieron, el auditorio entero se les rindió, cantando rola tras rola, coreando el nombre de la banda: Priest, Priest, Priest... hasta quedar sin voz, deseando que las horas no pasaran para seguir disfrutando de la música, del espectáculo, de la presencia de una de las más grandes bandas de heavy metal: Judas Priest.
Ya ha pasado un año. Y Judas Priest marcó el inicio de lo que ha sido, musicalmente hablando, el mejor año de mi vida.
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jueves, 15 de octubre de 2009

Del cumple de mi abuelo


Mi abuelo, Juan Laris Ordorica

Hoy es el cumpleaños 98 de mi abuelo.
Y aunque él ya no está físicamente con nosotros, este sigue siendo un día de celebración.
Por su vida, que compartió con los que tuvimos la suerte de conocerlo.
Por su dedicación y enseñanzas durante toda mi niñez.
Por su paciencia cuando me convertí en adolescente insoportable.
Por su amor siempre, en todo momento, bajo cualquier circunstancia.
Donde quiera que esté, un abrazo gigantesco de su nieta que lo adora y lo recuerda siempre.
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