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martes, 7 de junio de 2011

De "Epitaph Tour 2011" de Judas Priest

Glenn Tipton, Richie Faulkner, Rob Halford, Scott Travis e Ian Hill

Con la gira apenas arrancando en Holanda el día de hoy, y preparándonos para sus conciertos en México (DF-30/oct; Gdl-01/nov; Mty-03/nov), les dejo el setlist. Tal vez cambie algo durante la gira, pero esto nos da una idea de lo que podemos esperar cuando tengamos enfrente a los dioses del metal, Judas Priest.
01. Rapid Fire
02. Metal Gods
03. Heading Out To The Highway
04. Judas Rising
05. Starbreaker
06. Victim of Changes
07. Never Satisfied
08. Diamonds And Rust (JOAN BAEZ cover) (acoustic)
09. Prophecy
10. Night Crawler
11. Turbo Lover
12. Beyond the Realms of Death
13. The Sentinel
14. Blood Red Skies
15. The Green Manalishi (With the Two-Pronged Crown) (FLEETWOOD MAC cover)
16. Breaking the Law
17. Painkiller
Encore:
18. The Hellion
19. Electric Eye
20. Hell Bent for Leather
21. You’ve Got Another Thing Comin’
¡Nos vemos en el Palacio de los Deportes!
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viernes, 30 de octubre de 2009

De Judas Priest, a un año de su concierto en Puebla


Este es mi boleto del concierto de Judas Priest en Puebla

 
Judas Priest durante su gira Priest Feast Tour 2008

El 30 de octubre de 2008, con mi chamarra de cuero y estoperoles, acompañada de la familia Lobuna, me tocó ser parte del concierto de Judas Priest en Puebla. A un año de aquella noche no puedo mas que pensar que a partir de ese concierto, otros tantos se sucedieron en cascada a lo largo de 2009, con dos más pendientes para este mes.
Judas Priest es, desde 1982, referencia obligada en mi soundtrack de vida. Rolas como Breaking the Law, Living After Midnight y You've Got Another Thing Coming, se convirtieron en favoritas. La potente música de guitarras gemelas, acompañando la voz única de Rob Halford me acompañaron durante la adolescencia, volviendo loca a la familia entera (salvo a Rubén, mi hermano, también adorador de la banda), que no se cansaba de pedir que le bajáramos al volumen o nos atuviéramos a las consecuencias. Pero Rubén y yo jamás hicimos caso. El heavy metal debe escucharse así, a todo volumen; es parte de su magia.
Rubén tuvo la suerte, unos años más tarde, de ser parte de una banda local que tocaba algunas rolas de Priest. Todavía hoy, después de 23 años, escucho Living After Midnight y recuerdo los ensayos en casa de David, montando las rolas para alguna tocada.
Sobra decir que el tiempo pasa. Rubén y yo crecimos, nos mudamos de ciudad, hicimos nuestras vidas. La música de Judas Priest evolucionó, hubo cambios de alineación: le dimos la bienvenida a Scott Travis en la batería, despedimos y recibimos de nuevo a Rob Halford, y un buen día, nos encontramos con la noticia de que la banda vendría a Puebla. Mi hija Steffi, que por aquel entonces empezaba a acercarse al heavy metal, fue quien nos avisó del concierto y quien, de cierto modo, nos animó a comprar los boletos.
La noche del 30 de octubre era fría, pero dentro del Auditorio Siglo XXI, lo único que se sentía era la energía a punto de desbordarse, esperando a que los dioses del metal aparecieran en escena. Y cuando por fin lo hicieron, el auditorio entero se les rindió, cantando rola tras rola, coreando el nombre de la banda: Priest, Priest, Priest... hasta quedar sin voz, deseando que las horas no pasaran para seguir disfrutando de la música, del espectáculo, de la presencia de una de las más grandes bandas de heavy metal: Judas Priest.
Ya ha pasado un año. Y Judas Priest marcó el inicio de lo que ha sido, musicalmente hablando, el mejor año de mi vida.
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sábado, 1 de noviembre de 2008

De Judas Priest en Puebla

Todavía no empezaban las clases de este semestre cuando Steffi me habló por teléfono. ¡Viene Judas Priest a Puebla! De entrada no le creí, me parecía imposible que Priest hubiera incluido Puebla en su gira mundial. Pero Steffi insistía que se presentarían en el Auditorio Siglo XXI, así que me metí a la página del Auditorio y, ¡oh sorpresa!, era verdad: Judas Priest en Puebla el 30 de octubre. Desde ese día la prioridad fue conseguir boletos para la manada completa, es decir, cuatro (los Lobeznos estaban igual de entusiasmados por el concierto). Por ahí de la segunda quincena de septiembre pudimos comprarlos. Mi estatuilla de Ganesha los cuidó por un mes y medio. Este jueves pasado por fin cumplieron su cometido: dejarnos acceder al tan esperado concierto.
Llegamos con más de una hora de anticipación y esperamos pacientemente en el lobby del Auditorio a que nos dejaran pasar a nuestros lugares. Poco a poco el lugar comenzó a llenarse. Abundaban las vestimentas negras: playeras de Priest, Maiden, Sabbath; las chamarras de cuero, el pelo largo... A las ocho y media en punto entramos. Sólo unos minutos después anunciaron la primera llamada. La gente seguía buscando sus lugares. Segunda llamada. Para las nueve aquello estaba lleno. Tercera llamada...
El grupo abridor fue Testament. Tocaron alrededor de una hora. Luego, otra media en lo que se preparaba el escenario y después de silbidos y gritos de "¡A ver cuándo!", salió Judas Priest. Es impresionante escucharlos en vivo; la voz de Rob Halford es sorprendente; el bajo de Ian Hill, sólido, sirviendo de soporte a las guitarras de K.K. Downing y Glenn Tipton, poderosas, veloces y la batería de Scott Travis, simplemente demoledora. Fueron dos horas alucinantes que se fueron demasiado rápido para mi gusto. Judas Priest se entregó y cautivó a los miles de seguidores que asistimos al concierto. Mi amor por el heavy metal es añejo y este jueves pasado me tocó ver y escuchar a los dioses del metal, a una de las grandes bandas de este género, a uno de mis cuatro favoritos (los otros tres: Sabbath, Maiden y Metallica). Valió la pena la espera, cada minuto, cada nota, cada grito... definitivamente valió la pena.
Los dejo con una imagen de los Sacerdotes, de Judas Priest.
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