miércoles, 10 de diciembre de 2008
sábado, 22 de noviembre de 2008
De aniversarios blogueros
Pues sí, hace exactamente un año inició este espacio virtual, esta especie de diario en línea del que ustedes han sido parte fundamental. Durante este tiempo han compartido conmigo recuerdos de la infancia, alegrías, tristezas y muertes, quejas, lecturas, videos, fotos, anécdotas personales, en fin... Agradezco profundamente las visitas, los comentarios; el saber que del otro lado de la pantalla están ustedes, acompañándome. Gracias de nuevo.Keep in touch...
De Iron Maiden (2)
Y checando la página oficial de Iron Maiden me encuentro con la noticia de que regresan a México para febrero de 2009. Las fechas son:Miércoles 25 - Monterrey - Estadio UniversitarioJueves 26 - Guadalajara - Arena VFGSábado 28 - México, DF - Foro Sol
Más informes aquí.
Up the Irons!!!!
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De Iron Maiden
Y acabo de comprar el dvd de Iron Maiden Rock in Rio. ¡Wow! Increíble...
Mi hermano me lo había recomendado muchísimo pero por una u otra cosa no había podido conseguirlo hasta ahora.
Justo lo estoy viendo mientras posteo esta nota.
Les dejo una probadita y si se animan, no duden en comprarlo, vale la pena.
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lunes, 17 de noviembre de 2008
De gatos asesinos
Y visitando el blog de Lonhjo me encuentro con este test. No pude resistirme...
Jamás lo hubiera creído de Byron.
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jueves, 13 de noviembre de 2008
De Paco Ignacio Taibo I
La noticia es ya conocida: murió Paco Ignacio Taibo I, escritor, periodista y dramaturgo. Fue director y fundador de la sección cultural de El Universal, autor de la columna El Gato Culto y de más de cincuenta libros (novelas, biografías y obras de teatro). Este año recibió el Premio Nacional de Periodismo, por su trayectoria.
Desde aquí un abrazo solidario a su familia, en este duro trance.
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Desde aquí un abrazo solidario a su familia, en este duro trance.
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martes, 11 de noviembre de 2008
De miopía y lentes de todo tipo
No cabe duda que el tiempo cambia todo.
Verán: uso lentes desde sexto de primaria aunque debí haberlos usado mucho antes. Dice mi mamá, yo no me acuerdo, que en segundo de primaria me pusieron lentes y yo me los quitaba a cada rato hasta que los perdí. Yo le insisto que esa fue mi hermana (pero esa es otra historia), yo no usé los dichosos aparatejos hasta que, después de una revisión obligatoria en el colegio, Mrs. Jackson comprobó lo que yo venía diciendo desde años atrás, que no veía nada: ni el pizarrón, ni las letras de mis libros, ni la tele... vaya, ni las estrellas en una noche clara. Mrs. Jackson no podía creer que no pudiera decirle cuál era la primera letra (la archifamosa E) del cartel que estaba enfrente de mí. Envió una carta urgente a mi mamá casi casi ordenándole (así de autoritaria era mi querida Miss) que me llevara al oculista y remediaran mi cuasi ceguera de inmediato.
En aquella época (1979) no había armazones para niños, por lo menos no en Torreón, así que mi mamá me escogió el menos feo. Aun así era horrible: un armazón metálico en forma de gota, y para hacerlo peor, los cristales se oscurecían a la luz del sol. Era como si trajera puesto un par de ojos de mosca, lo juro. Según yo, sólo usaría los lentes en el salón de clase para ver el pizarrón, y el resto del tiempo los guardaría en el rincón más oscuro de mi mochila. Sobra decir que no pude. En cuanto me los puse me di cuenta de que el mundo era otro, muy diferente al que yo había "visto" hasta ese momento. Más fuerte que la vanidad, mi deseo de ver cada detalle de un mundo recién descubierto hizo que los lentes se mantuvieran sobre mi nariz hasta cumplir quince años. Mi primer par de lentes de contacto fue el mejor regalo que mis papás pudieron hacerme. Por fin podía ver el mundo y al mismo tiempo verme linda. Los he usado gran parte de mi vida adulta sin tener problema alguno. Fue hasta hace unos años que empecé a batallar para leer las letras pequeñas en cajas de medicinas, por ejemplo. Incluso leer en pantalla, después de un rato se volvía confuso. Entonces volví a los lentes de armazón. ¡Maldita sea la vista cansada!
No fue malo regresar a los armazones, sin embargo. De hecho, estoy muy contentita con el cambio. Y es que existen ventajas: 1) puedo quitarme los lentes para leer cualquier letrita, por pequeña que sea, y volvérmelos a poner para todo lo demás, 2) ahora hay una enorme variedad de armazones lindos de dónde escoger, y 3) ya no me importa si parezco una mosca.
Lo dicho, el tiempo cambia todo: las prioridades, la percepción de lo que nos rodea, nuestras reacciones ante lo que nos acontece a diario. Supongo que lo importante es adaptarse al cambio y aceptar lo inevitable con gracia y estilo. Y con una sonrisa ;)
Keep in touch...
Verán: uso lentes desde sexto de primaria aunque debí haberlos usado mucho antes. Dice mi mamá, yo no me acuerdo, que en segundo de primaria me pusieron lentes y yo me los quitaba a cada rato hasta que los perdí. Yo le insisto que esa fue mi hermana (pero esa es otra historia), yo no usé los dichosos aparatejos hasta que, después de una revisión obligatoria en el colegio, Mrs. Jackson comprobó lo que yo venía diciendo desde años atrás, que no veía nada: ni el pizarrón, ni las letras de mis libros, ni la tele... vaya, ni las estrellas en una noche clara. Mrs. Jackson no podía creer que no pudiera decirle cuál era la primera letra (la archifamosa E) del cartel que estaba enfrente de mí. Envió una carta urgente a mi mamá casi casi ordenándole (así de autoritaria era mi querida Miss) que me llevara al oculista y remediaran mi cuasi ceguera de inmediato.
En aquella época (1979) no había armazones para niños, por lo menos no en Torreón, así que mi mamá me escogió el menos feo. Aun así era horrible: un armazón metálico en forma de gota, y para hacerlo peor, los cristales se oscurecían a la luz del sol. Era como si trajera puesto un par de ojos de mosca, lo juro. Según yo, sólo usaría los lentes en el salón de clase para ver el pizarrón, y el resto del tiempo los guardaría en el rincón más oscuro de mi mochila. Sobra decir que no pude. En cuanto me los puse me di cuenta de que el mundo era otro, muy diferente al que yo había "visto" hasta ese momento. Más fuerte que la vanidad, mi deseo de ver cada detalle de un mundo recién descubierto hizo que los lentes se mantuvieran sobre mi nariz hasta cumplir quince años. Mi primer par de lentes de contacto fue el mejor regalo que mis papás pudieron hacerme. Por fin podía ver el mundo y al mismo tiempo verme linda. Los he usado gran parte de mi vida adulta sin tener problema alguno. Fue hasta hace unos años que empecé a batallar para leer las letras pequeñas en cajas de medicinas, por ejemplo. Incluso leer en pantalla, después de un rato se volvía confuso. Entonces volví a los lentes de armazón. ¡Maldita sea la vista cansada!
No fue malo regresar a los armazones, sin embargo. De hecho, estoy muy contentita con el cambio. Y es que existen ventajas: 1) puedo quitarme los lentes para leer cualquier letrita, por pequeña que sea, y volvérmelos a poner para todo lo demás, 2) ahora hay una enorme variedad de armazones lindos de dónde escoger, y 3) ya no me importa si parezco una mosca.
Lo dicho, el tiempo cambia todo: las prioridades, la percepción de lo que nos rodea, nuestras reacciones ante lo que nos acontece a diario. Supongo que lo importante es adaptarse al cambio y aceptar lo inevitable con gracia y estilo. Y con una sonrisa ;)
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De Metallica
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domingo, 9 de noviembre de 2008
De costumbres similares
Ayer, viendo el programa de Anthony Bourdain, me encuentro con la noticia de que en Japón también hay una fiesta para celebrar el Día de Muertos. El festival de Obon es una costumbre budista para honrar a los espíritus de los ancestros que ha evolucionado hasta convertirse en un día de fiesta y reunión familiar. Las personas regresan a sus ciudades de origen para visitar y limpiar las tumbas de sus ancestros. Se les pone un altar pues se cree que los espíritus visitan a sus familiares. Se encienden linternas para iluminar el camino y que los espíritus no se pierdan. Es por esto que la celebración también es llamada Fiesta de las Linternas. Aunque hay tres fechas diferentes para celebrar este festival, la más común, Hachigatsu Bon, es alrededor del 15 de agosto. La celebración incluye un festival de danza.
Me sorprende la similitud con nuestra fiesta de Día de Muertos. También en México nos reunimos con la familia para visitar y limpiar las tumbas de nuestros seres queridos. También ponemos un altar (ofrenda) y prendemos veladoras para iluminarles el camino.
Hay otros países que tienen celebraciones similares: Guatemala, Brasil, Haití, Bolivia, Filipinas, República Checa, Australia, España, Portugal, Italia, Bélgica, Holanda, Francia, Irlanda, Polonia, Hungría, Lituania, Croacia, Eslovenia, Rumania, Austria, Alemania, Suecia, Noruega, Inglaterra, Corea, China, Nepal y algunas culturas africanas. En Estados Unidos y Canadá se ha popularizado la celebración de Día de Muertos por el alto índice de inmigrantes mexicanos viviendo allá.
Supongo que lo importante de todo esto es destacar que el ser humano, sin importar la cultura, honra y recuerda a sus muertos.
Hay otros países que tienen celebraciones similares: Guatemala, Brasil, Haití, Bolivia, Filipinas, República Checa, Australia, España, Portugal, Italia, Bélgica, Holanda, Francia, Irlanda, Polonia, Hungría, Lituania, Croacia, Eslovenia, Rumania, Austria, Alemania, Suecia, Noruega, Inglaterra, Corea, China, Nepal y algunas culturas africanas. En Estados Unidos y Canadá se ha popularizado la celebración de Día de Muertos por el alto índice de inmigrantes mexicanos viviendo allá.
Supongo que lo importante de todo esto es destacar que el ser humano, sin importar la cultura, honra y recuerda a sus muertos.
Les dejo unas fotos del festival de Obon y del Día de Muertos.
El panteón de Mixquic, iluminado por veladoras (México)
El altar de muertos, también llamada ofrenda (México)sábado, 8 de noviembre de 2008
De ofrendas
Creo que la primera vez que vi una ofrenda fue aquí en Puebla. A pesar de haber vivido veintiún años en Torreón, no recuerdo haber visto una sola, ni en mi escuela, ni en casa de mis amigas, ni siquiera en la iglesia. Desde el principio me gustó eso de recordar a los seres queridos que se nos adelantaron aunque debo confesar que en lo personal no pongo ofrenda el Día de Muertos. Sin embargo, mi suegra lo hace religiosamente cada 2 de noviembre, así que ahora saqué algunas fotos (de celular, sorry) y con gusto se las comparto:

Esta es la ofrenda en casa de mis suegros, en Morelos

Otro ángulo de la ofrenda, con sus panes de muerto y sus flores
Este año mi mamá también puso ofrenda en su casa. Pueden ver las fotos aquí.
Y bueno, por acá nos seguimos viendo.
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